El Oeste estadounidense sumergido: entrevista con Kali Fajardo-Anstine

 
El perfil de Denver desde el lago Sloan. (Michael Levine-Clark/Flickr)

El perfil de Denver desde el lago Sloan. (Michael Levine-Clark/Flickr)

To read this interview in English, click here.

No recuerdo exactamente cuándo ni cómo me topé con el primer libro de cuentos de Kali Fajardo-Anstine, Sabrina & Corina, pero ya no puedo imaginar mi vida de lectura sin haberlo hecho. Es una compilación que me impactó muchísimo, una compilación con la que me sentí vista y abrazada. 

El proyecto creativo de Kali se enfoca en la amplitud montañosa del oeste estadounidense: específicamente en Denver, Colorado. Su obra puebla los paisajes urbanos y naturales donde creció con las voces de las personas cuyas historias han sido borradas de sus tierras ancestrales. 

Kali recupera las mitologías y los matrilinajes olvidados, dando una voz aguda e inolvidable a las mujeres y niñas indígenas que han establecido sus hogares y vivido en Colorado por milenios. Nos guía con mano segura a través de sus placeres y dolores, deseos, penas y violencias y me alegra la existencia de su potente voz en la constelación de la literatura chicana. 

Su próximo libro, una novela, es una ficción histórica sobre una mujer latina que se publicará en inglés en 2022. La traducción a español de Sabrina & Corina se publicará pronto y espero que la leas y que te encuentres en ambos libros.


Sé que recientemente tuviste la oportunidad de hacer parte de una residencia en Yaddo [en Saratoga Springs, Nueva York], donde terminaste tu siguiente libro (¡felicidades!). ¿Puedes hablar un poco sobre el rol de las residencias en tu vida de escritora y sobre qué significa tener ese regalo de tiempo y de espacio? ¿Cómo segmentas y cómo te enfrentas al tiempo al que accedes?  

Comencé a postularme a residencias hace más o menos una década. La primera residencia que me recibió fue Hedgebrook en la isla de Whidbey [en el estado de Washington], lo cual fue un empujón enorme en términos de confianza y de redes para mí. En ese entonces estaba en mis veintes y solo había publicado un cuento en una revista literaria. El paisaje era oceánico con suaves colinas y era algo completamente diferente de lo que había visto al crecer en Colorado. Dentro de mi cabaña había un diario en el que los escritores que se habían quedado allí antes de mí escribían sus nombres y dejaban pequeños mensajes. Fue increíblemente emocionante ver palabras de escritores que admiraba profundamente en esas páginas. Me sentí como una escritora de verdad, sentí que estaba siendo alimentada y apoyada por una red más grande que yo. Las residencias me han ayudado a ampliar mi red de escritura, me han permitido experimentar varios paisajes y culturas estadounidenses y me han puesto a conversar con figuras literarias que no podría haber conocido de otra forma. También me siento profundamente atraída a las historias de lugares como Yaddo y MacDowell [en New Hampshire]. 

Admiro lo honesta que eres en tus redes sociales sobre la brega diaria de trabajar como escritora. ¿Puedes hablar un poco de esa lucha y de cómo fue durante la pandemia?

Recientemente vi el documental de PBS de la serie de American Masters sobre Flannery O'Connor. En el material de archivo hay un momento en el que su editor, Robert Giroux, dice muy francamente y con tono cómico: "Flannery no ganó dinero con sus libros. Por eso tuvo que irse de gira". Tuve que reírme porque la idea de que Flannery O'Connor haya tenido que hacer apariciones en público para ganarse la vida no se me había ocurrido antes.

Durante la pandemia todo tipo de artistas de repente perdieron su única fuente de ingresos: esas apariciones en público. Fue difícil y aterrador. Muchos vieron cómo desaparecía su calendario entero de futuras apariciones, pero por supuesto esto sucedió en varias industrias alrededor de todo el mundo.

Recientemente fuiste jurado de concursos literarios y has escrito reseñas de libros que se publicarán pronto en varias revistas. ¿Puedes hablar sobre la importancia de estar en contacto con escritores emergentes de esta manera y sobre la importancia de tener "garantes" BIPOC (negros, indígenas y personas de color) que elevan y reseñan nuevas obras, ayudando a ampliar el canon?

Foto de la autora. (crédito: Graham Morrison)

Foto de la autora. (crédito: Graham Morrison)

Para comenzar, no estoy segura si estoy de acuerdo con la idea de garantes. Sé que deseamos tener alguna idea de qué es y qué no es arte excepcional, pero los sistemas antiguos de dejar pasar solo algunas cosas distinguidas por estos angostos embudos me parece dañino de varias maneras y me parece que, por supuesto, está atado intrínsecamente a la publicidad y al capitalismo, lo que es un lado de escribir: el lado de la industria de la publicación. Ese lado, por lo menos para mí, está terriblemente separado del acto mismo de hacer arte.

Supongo que una de las principales razones por las que quiero ser jurado en concursos y escribir reseñas e interactuar con nuevas obras es porque esto es mi pasión y quiero saber qué textos bellos y fuertes y extraños y excepcionales están siendo creados. Quiero elevar lo que me llama la atención y quiero hablar de libros con otras personas. Amo la literatura por completo.

Buena parte de tu trabajo en tu colección de cuentos Sabrina & Corina está profundamente arraigado en un lugar en particular. ¿Crees que alguna vez se te acabarán las historias para contar sobre el área de Colorado y Nuevo México?

No, nunca.   

Sabrina & Corina ha sido traducido recientemente a varios idiomas: me parece que las historias de la colección están tan profundamente arraigadas en el Oeste estadounidense y me da curiosidad cómo fue el proceso de traducción. ¿Estuviste en contacto con tus traductorxs? ¿Qué piensas sobre cómo interactúan con el mundo de la colección las audiencias que quizás no tengan una noción del contexto y de los lugares en los que ocurren las historias?

Durante la mayor parte de mi vida, sentí que era invisible y que nadie me escuchaba, así que mis historias se compartan no solo en inglés, sino que además sean trabajadas y presentadas en otros idiomas ha sido una experiencia conmovedora. El primer país por fuera de los Estados Unidos en el que fue publicado Sabrina & Corina fue Japón, traducido por Yumiko Katoke, que también traduce a autores como Alice Munro y Jim Shepard. Yumiko sí me hizo algunas preguntas sobre ciertas palabras o imágenes, pero mi intención era escribir historias que se pudieran entender universalmente, llenas de resonancia emocional, historias que hablaran de nuestra condición humana y trascendieran el lugar físico. Recientemente, Sabrina & Corina hizo una aparición en un video de rap japonés con la artista MoNa aka Sad Girl y el libro fue reseñado positivamente en el periódico del Vaticano. Próximamente voy a hacer un evento en línea con mi traductora al italiano, Federica Gavioli. Ha sido un gran honor ver cómo mi trabajo le da vuelta al mundo.

Hablas y escribes sobre la indigenidad y sobre tu cultura ancestral. ¿Sientes que tu rol como escritora es un rol de archivista, de desenterrar las voces que se han perdido?

Aunque trabajo con muchos archivistas excepcionales cuando hago la investigación para mis novelas y cuentos, y aunque alguna vez quise ser archivista, mi rol principal como escritora es el de contar historias: honrar lo que le interesa a mi cabeza, seguir esos instintos y contemplaciones. Las historias que cuento nunca han estado escondidas, ni se han perdido entre mi familia y mi comunidad. En el análisis crítico del cuento La voz solitaria de Frank O'Connor, él presenta la idea de un "grupo poblacional sumergido", un término que usa para describir a aquellos que son forzados a quedarse en los márgenes de la sociedad. Lxs chicanxs de Colorado con ascendencia mixta europea e indígena (y en muchos casos filipina) son sin duda "un grupo poblacional sumergido" en el Oeste estadounidense y en Estados Unidos en general, pero dentro de las casas de mi propia familia, lo somos todo: somos todo el mundo. Simplemente estoy contando historias de la manera en la que sé hacerlo y de la manera que quiero.

Me encantó leer lo que dijiste sobre crear tu condado de Yoknapatawpha, un lugar propio con una historia perdida. ¿Puedes hablar sobre el proceso de inventar el pueblo ficticio de Saguarita y sobre por qué sentiste la necesidad de crear un pueblo que no existía para tus historias?

Cuando comencé a escribir las historias de Sabrina & Corina y los capítulos finales de mi próxima novela, Woman of Light (Mujer de luz), me di cuenta de que yo solo conocía específicamente a Denver, pero muchos de mis antepasados solo llegaron ahí en la década de 1920. En ese entonces, algunos llegaron de Filipinas y otros del sur de Colorado. Comencé a escribir naturalmente sobre un pequeño pueblo del suroeste, pero no era un lugar en específico que se pudiera ubicar en un mapa. Era un espacio ficticio que heredé a través de las historias de mis ancestros. Este espacio, según me di cuenta, tenía que ser ficticio: existía en otro mundo, en otra época. No era en nuestro universo. Y, quizás, como una verdadera novelista, disfruto del acto de inventar. Me es placentero.

¿Puedes hablar de la conexión entre los cuentos y la narrativa oral? ¿Vienes de una familia de narradores? ¿Qué te llevó al formato de cuento en tu primera obra publicada?

Las primeras ideas de libros que tuve me llegaron en forma de novela. Quise ser una novelista desde que era una niña pequeña, pero una vez entré al espacio académico de escritores, se me alejó de obras más largas. Durante los años de mi maestría en escritura creativa, las novelas usualmente eran consideradas demasiado engorrosas para los talleres que teníamos por clases.

9780525511304.jpeg

Yo fui librera y también una adolescente solitaria que prácticamente inhalaba libros, por lo que nunca he separado los formatos narrativos, sean orales o no. Cuando era más joven, fui criada por una madre intérprete, una narradora. Leí y escuché modos de narrativa que me interesaban. Escribí poemas, pequeños cuentos y pequeños capítulos de novelas. Esta manera amplia de concebir historias también me ha llevado a un trabajo que muchas veces ha sido descrito como "experimental", aunque yo no usaría esa palabra. Recientemente leí dos libros de escritores con los que estuve en la residencia en Yaddo. El libro de Jon de la poeta Eleni Sikelianos y Homesick (Nostálgico) de Jennifer Croft, una traductora de español, ucraniano y polaco, ganadora del premio Booker. Los formatos de estos libros me parecieron asombrosos y, aunque son muy diferentes, ambos incorporan fotos y tiempo no lineal. Como escritora, la inspiración me llega de varias maneras y a través de innumerables vehículos de comunicación y narrativa.

Sé que trabajas con el equipo de One World, quienes publican textos increíbles de autores BIPOC. ¿Cómo se siente entregarle tu primera novela a tu editor y cómo ha sido el proceso con One World por ahora? ¿Cómo ha sido, como una escritora no blanca, que no está basada en Nueva York, entrar a la industria editorial?

Entregar Woman of Light es quizás el mayor logro de mi vida hasta ahora. Comencé a pensar en este libro cuando era adolescente y escribí y reescribí por más de una década. Firmé un contrato por dos libros con One World cuando la editorial estaba apenas naciendo, en 2017. Es mi primera y única experiencia en el mundo editorial. Estoy feliz, me siento escuchada, mi trabajo es respetado y protegido.

Te he visto hablar sobre tu primera novela como una obra de ficción histórica. ¿Puedes hablar sobre cómo fue el proceso de investigación y cómo diste con la historia? ¿Cómo lidiaste con la pérdida de historia y los espacios en blanco que, asumo, encontraste en los archivos mientras investigabas?

Fue largo y extraño y lleno de momentos maravillosos. Este libro comenzó con mis ancestros, las historias de mis mayores, sus vidas que parecían desbordar la realidad. Mi bisabuela y mi tía Lucy hablaban incesantemente de cómo eran sus vidas cuando tomaron el rumbo hacia el norte, aquí, a Denver en la década de 1920. Hablaban sobre mi tío encantador de serpientes; sobre Lucy vendiéndoles porros a bailarines en la Calle Curtis; sobre mi tía marimacha que las protegió e hizo que fuera posible que se mudaran al norte; sobre sus vidas en las plantaciones de remolacha; sobre su padre, un minero de carbón belga que abandonó a la familia. Estas mujeres mayores documentaron meticulosamente sus vidas, coleccionando artículos del hogar, como planchas, tablas de lavar, vestidos con cuentas, bolsas ceremoniales, pequeñas notas en baúles de cedro, o lápidas.

No soy la primera narradora de mi familia. Simplemente soy una en una larga línea cuyo conocimiento colectivo cubre generaciones.

Recientemente hemos visto libros increíbles escritos por escritores BIPOC que han expandido nuestra visión sobre el Oeste estadounidense. ¿Puedes hablar de cómo ves que encaje tu trabajo en el canon de grandes novelas del Oeste estadounidense?

Esta pregunta se la delego a mis lectores, pues a fin de cuentas la decisión será de ellos.

Las historias de Sabrina & Corina muchas veces son historias familiares complejas y me causa curiosidad saber qué tanto de ese trabajo ha estado inspirado en tu propia historia familiar. Cuando escribías el libro, ¿hubo aspectos de tu familia y de tu comunidad que querías ocultar o resaltar?

Recuerda lo que alguna vez dijo Kiese Laymon: "nunca reveles todos tus secretos cuando estás intentando liberarte".

Para terminar, ¡me encantaría dejar un espacio para que compartas algunas recomendaciones de escritorxs chicanxs y latinxs cuyo trabajo hayas admirado recientemente! ¿A quién estás leyendo?

Me sucedió algo increíble cuando estuve en Yaddo en mayo. Estaba en la residencia con Angie Cruz, que recientemente publicó Dominicana, y con la poeta, traductora y ensayista Carina del Valle Schorske, que son ambas escritoras muy talentosas. Recientemente también reseñé la colección de cuentos Eat the Mouth that Feeds You (Come la boca que te alimenta) de Caribbean Fragoza. Me encanta la poesía de Ada Limón, de Eduardo Corral y de José Olivarez. Xelena González es una autora infantil increíble de San Antonio (que también crea proyectos literarios multimedia). Estoy esperando con ansias la colección de cuentos de Rubén Degollado, que él describió como "un cruce entre Friday Night Lights y Macbeth". Oh y recientemente escribí en la contraportada de la hermosa colección de ensayos Funeral for Flaca de Emily Prado.


Kali Fajardo-Anstine es la autora de la aclamada novela Sabrina & Corina (One World, 2019), finalista del National Book Award, y los premios PEN/Bingham, Clark, Story, Saroyan International y ganadora del American Book Award. Fajardo-Anstine es la recipiente para 2021 del premio Addison M. Metcalf de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras. Su obra ha sido publicada en The New York Times, Harper’s Bazaar, ELLE, O the Oprah Magazine, The American Scholar, Boston Review y otras publicaciones. Sus historias serán traducidas a varios idiomas, incluidos japonés, italiano, alemán, esloveno, español y turco.

Lily Philpott es productora de eventos y bibliófila. Es una miembro del Comité internacional literaria para la feria del libro de Brooklyn y una miembro del consejo asesor del editorial inglés And Other Stories. Nacida en Santiago, Chile, vive y trabaja en la Ciudad de Nueva York.

Previous
Previous

El héroe del momento

Next
Next

“Yo soy el hermano más oscuro”: sobre Apátrida de Michèle Stephenson y el racismo dominicano